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Los sentidos del docente: orientación, equilibrio y humor

(Fragmento del libro La complejidad en un centro de secundaria: sobrevivir a la que nos viene encima, p. 125, escrito a ocho manos con Alex Escuder, Alex Egea y Elisabet Higueras, en Ed. Horsori)
(Maestro con discípulos. Relieve en tumba de Trier. Tomada de vroma.org)
El buen docente reúne tres sentidos, a modo de facultades o capacidades: el sentido de orientación, el sentido de equilibrio y el sentido del humor.
En primer lugar, el buen profesorado muestra sentido de la orientación, de modo que sabe en todo momento hacia dónde se dirige él, personal y profesionalmente, en qué dirección se están decantando los alumnos, qué itinerarios o trayectorias pueden ser las más interesantes, cómo se están desarrollando los acontecimientos en este mundo, cuáles son las mejores opciones en cada bifurcación, para sus alumnos y sus familias. El sentido de la orientación permite, a modo de brújula, saber el grado de desviación del objetivo deseado y, en caso de rectificación del objetivo, reorientar la ruta.
El sentido del equilibrio complementa al anterior y resulta de gran ayuda para encararse a situaciones complicadas y adversas. El profesor con sentido del equilibrio sabe dosificar los procesos, encontrar los puntos fuertes y débiles, como también las ventajas e inconvenientes, en cualquier situación. Se dirige, el sentido del equilibrio, a encontrar el punto medio en los trances, a identificar el momento preciso en el que hay que actuar, a analizar con ecuanimidad y a valorar con criterios de justicia los distintos litigantes en un conflicto, en suma, a combinar de manera inteligente los ingredientes que tiene entre manos para ofrecer un producto de calidad.
Finalmente, con el sentido del humor el buen docente es capaz de solventar los obstáculos más difíciles. Se trata de ofrecer la cara más humana de la que es capaz. El sentido del humor no es una terapia o un refugio para el más estresado, sino una auténtica manera de ser, un rasgo que distingue al hábil del torpe. A medio camino entre los que tratan los asuntos con absoluta seriedad y los que se lo toman todo con ligereza, entre la profundidad y la superficialidad, el sentido del humor permite adoptar un punto de vista alternativo, curioso, paradójico para encarar los temas. El profesor con sentido del humor sabe relativizar las cosas, no tanto para divertir a los alumnos sino para conectar con ellos.

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