Racismo, culturas y escuela

[Del libro Un lugar llamado escuela. Editorial Ariel, 2000; escrito con Miquel Martínez, Carlota Bujons y Montserrat Fleck]
Resultat d'imatges de Un lugar llamado escuela.

Capítulo 3. Racismo, culturas y escuela (pp. 127-174)

Este capítulo propone unas claves para interpretar las relaciones entre la diversidad cultural y la educación en un contexto democrático y, concretamente,  la respuesta que ésta viene dando al racismo, como exponente de las radicalizaciones que se expresan principalmente en el encuentro intercultural. La complejidad de estos fenómenos exige plantearse a fondo conceptos que los medios de comunicación tratan con demasiada superficialidad y que, debido a ello, acostumbran a mezclar con mucha facilidad: respeto a la diferencia, minorías, etnicidad, nacionalismo, globalización, inmigración, etc. 

Parece probado que los responsables educativos se preocupan de determinados temas cuando la presión social así lo exige. Eso ocurre en el caso que nos ocupa y que, además, por su aparente novedad, ha cogido desprevenidos a muchos. Vivimos en una sociedad que pide explicaciones tan pronto se observan resultados insatisfactorios o inadecuados para una convivencia pacífica; unas explicaciones que terminan por dirigirse a la escuela. Proliferan las noticias sobre actos racistas y se asocian a dificultades en el entendimiento cultural; como también se interpretan en clave intercultural las disputas que se producen cuando fuerzas nacionalistas reclaman reconocimiento político en nombre de su territorio, e incluso se apela a la dichosa interculturalidad cuando clanes distintos se disputan el acceso a bienes y riquezas. Se pretende aquí aportar herramientas para la fundamentación teórica de todo aquel o aquella que, en el desempeño de sus responsabilidades educativas (maestros y maestras, profesorado, padres y madres, técnicos y administrativos), se plantea este tema y busca un terreno sólido para sostener, con soltura pero con seguridad, respuestas a los problemas que se vinculan.

En este apartado vamos a detenernos a estudiar específicamente el racismo,  sus manifestaciones en el ámbito social, y  su instrumentalización en el terreno político. Se abordará, a continuación, una breve descripción de los factores que han desencadenado la proliferación de apelaciones a la multiculturalidad en todas las facetas de la vida cotidiana, entendiendo que el racismo podría asumirse como el resultado de una tensión que se crea entre una cierta bulimia o exageración de lo cultural y una cierta anorexia o dejadez provocada por el individualismo. El presente apartado se cierra con una reflexión sobre la educación en la pluralidad, sin más adjetivos. Se entiende que la educación, sea cual sea su objetivo inmediato, tiene como referente primero y último a la persona, tomada en su contexto. Lo que se va a defender es que el combate contra el racismo, la xenofobia y sus sinónimos, no se puede dejar en manos del individualismo más radical, pero tampoco debe caer en brazos del nacionalismo a ultranza. La tarea es incómoda porque exige superar las tentaciones que sugieren ambos excesos. Para ello resulta inevitable que el docente se provea de los útiles teóricos que le permitan desmenuzar los argumentos de tales excesos  y encarrilar mejor su tarea en ese lugar llamado escuela.

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Una pedagogía ética para un desarrollo sostenible

[Fragmento de la ponencia presentada por Isabel Carrillo, Míriam Prieto y Enric Prats en el Seminario de Teoría de la Educación, La Laguna, noviembre 2018]

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Sin desdeñar los aportes de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, también se aprecian limitaciones en dos esferas: en la definición no siempre precisa o de poco alcance de la globalidad de los objetivos; y en los cambios necesarios para alcanzar una educación de calidad cuando aún no ha sido posible la educación primaria universal. Junto a las limitaciones cabe mencionar obstáculos, entre los que destacan: una focalización excesiva en políticas que pocos o lentos cambios proponen en el presente, dado que trasladan para tiempos futuros los retos más profundos de la educación; la sujeción a políticas del mercado que ensalzan el fortalecimiento de modelos económicos que se alejan de los derechos humanos y desatienden educaciones constructoras de paz y sostenibilidad justa; y el hecho de promover iniciativas que adolecen de ser parciales, fragmentadas y aisladas, es decir, carecen de un enfoque complejo que permita pensar, de manera transdisciplinaria y holista, otras educaciones para otros modelos de desarrollo. Limitaciones y obstáculos interfieren en cómo las universidades asumen la Agenda, pero no debe comportar eludir su responsabilidad. 
Atendiendo a este universo complejo de las políticas, de la pedagogía y de la vida, nos surgen algunas preguntas respecto a la teoría de la educación: ¿qué conocimientos puede aportar para contribuir a la comprensión de un mundo globalizado y de sus problemáticas? y ¿qué tiene que decir y hacer respecto a la educación adjetivada en los ODS? 
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Las voces autorizadas aquí recogidas constituyen una propuesta pedagógica que, en su dimensión axiológica y teleológica, adopta como eje articular el enfoque dialéctico de los derechos humanos. Son voces que, desde espacios temporales y ámbitos disciplinares plurales, no siempre conexos a la educación, urgen a desentrañar las resistencias a las transformaciones justas, profundas y verdaderas, que desde nuestro propio ámbito de conocimiento pueden existir. Tenemos el convencimiento que la teoría de la educación debería abrirse a estas voces autorizadas, impregnarse de las mismas, asumiendo la responsabilidad social y ética que las caracteriza. Una responsabilidad que exige el compromiso político de quiénes no sólo debemos ocuparnos y preocuparnos por la ideación pedagógica, sino también por su vivencia, conciliando utopía y realidad. 

La propuesta que realizamos nos pide romper con el hermetismo curricular que obstaculiza el poder interrogar el conocimiento construido, su solidez o debilidad, su suficiencia o sus sesgos; un hermetismo que al mismo tiempo puede generar aislamientos de la realidad reproduciendo la dicotomía entre los saberes teóricos y los saberes de la práctica. Dejarse permear por la realidad es imprescindible para no separar el mundo de las ideas y el mundo de las vivencias, las apariencias de lo que realmente es, la punta del iceberg o la magnitud de su parte oculta. Pedagogía abierta a la vida y a la verdad, un “imperativo moral” que no se puede eludir, pues también tenemos el deber de desvelar y “averiguar la verdad sobre las cuestiones más importantes, y difundirla lo mejor que uno pueda, y siempre al auditorio más adecuado”, como así lo afirma Noam Chomsky.


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Si bien los criterios de orden de los principios de la propuesta de pedagogía ética que realizamos pueden ser diversos, hemos optado por seguir una secuencia formativa que propone: 1) Mostrar la realidad para desvelarla y concienciarse (Salgado); 2) Preguntarse y revisar las nociones de ética y justicia (Cortina, Fraser); 3) Descubrir propuestas para conformar entornos y formas de vivir sostenibles (Pawlyn, Shiva, Latouche, Ngozi; 4) Desarrollar la personalidad y el comportamiento moral (Sen, Hessel).

[Publicado en Barroso, Clara (ed.) Educación en la sociedad del conocimiento y el desarrollo sostenible. La Laguna, Servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna, 2018.]